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Humanos, programados para el chisme: estudio

Si ha seguido cada detalle de la infidelidad de Arnold Schwarzenegger o se ha mantenido al tanto de los dimes y diretes de la supuesta paternidad de Don Francisco, puede culpar a sus más lejanos antepasados.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Science, estamos programados para sostener la mirada sobre personas de quienes hemos escuchado rumores negativos.

“El rumor, entendido como un tipo de aprendizaje social, es una poderosa forma de aprender de quién hacerse amigo y -aun más importante- a quién evitar; todo esto, sin el costoso y demoroso proceso de aprenderlo de primera mano”, dicen los autores del estudio realizado por las universidades de Harvard, Northeastern y California, en Davis.

En el estudio se pidió a voluntarios observar sets de dos imágenes que se les presentaban simultáneamente: una de un rostro con expresión neutra y otra de una casa.

Al presentarles cada rostro, se les indicaba alguna característica positiva, neutra o negativa de la persona. Los resultados mostraron que los sujetos mantenían por más tiempo la mirada sobre aquellas personas de quien se había dicho algo negativo.

Según los autores, esto demuestra que “escuchar que alguien robó, mintió o engañó aumenta la probabilidad de que una persona observe a quien es supuestamente un villano”, aún cuando su aspecto sea neutral.

El hallazgo es coherente con estudios anteriores que indican que los estímulos negativos captan la atención, aumentan la eficiencia de las búsquedas que se hacen con la mirada y mejoran la discriminación por contraste.

Pero por qué ocurre esto. Probablemente porque estamos programados para integrar información negativa de una forma más eficiente que aquella que es positiva o neutra, dicen los autores.

Si no fuera así, las revistas y programas de farándula ya se habrían extinguido.

“Una razón es que a la gente le cuesta lidiar o relacionarse con modelos ideales, porque al hacer comparaciones con uno mismo aparecen como inalcanzables. En cambio, cuando ese modelo ideal comete errores o muestra un lado oscuro se vuelve más cercano, lo bajas del pedestal y es más fácil enjuiciarlo”, explicó Emanuel Rechter, psicólogo clínico de la Universidad Andrés Bello.

La función social de los rumores se remontaría a nuestros ancestros remotos. Según el estudio, desde tiempos antiguos los humanos, más que establecer y mantener relaciones gracias “a que se sacaban las pulgas entre sí”, lo hacían a través del intercambio de jugosas habladurías y chismes.

“Los rumores permiten a los individuos ir más allá del entablar interacción persona a persona: también sirven para estimar el ‘valor’ de gente que nunca hemos conocido”. aseguraron.

El estudio muestra que si un rostro neutro se asocia cuatro veces con una frase negativa, quienes escucharon esos comentarios siguen evaluando esa cara en forma negativa hasta dos días después.

“Los seres humanos nos reunimos como una forma de protegernos y generar sinergias positivas que permitan subsistir de la mejor manera. Por eso, podemos predisponernos a interpretar de forma aversiva o negativa algo que vemos como amenazante”, dijo Emanuel Rechter.

Más información (en inglés):

Leer artículo original: Science

Leer investigación original: Science

vrs

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