¿Qué hacer si tu hijo de 15 años no quiere ir al instituto?

Aquí tienes ciertas claves que puedes utilizar con tu hijo o hija joven para comprender de qué manera motivar a un joven que no desea estudiar:

  • Charla y escucha al joven. Si bien en ocasiones es bien difícil sostener una charla con un joven, tienes que intentar sostener la tranquilidad y la tranquilidad y intentar percibir lo que logre decir o meditar, y no dejarte llevar por la furia, el temor o la ansiedad. Intentar sostener una aceptable comunicación con los pequeños es primordial para realizar en frente de los distintos inconvenientes que tienen la posibilidad de aparecer, entre ellos su falta de motivación académica. Esencial: charlar no es homónimo de abrumar. Tienes que enseñar interés por el avance de tus estudios, en el caso de que poseas adversidades, pero no debemos centrar todas y cada una de las diálogos -o discusiones- en el tema académico.
  • Halla el origen del inconveniente. Si existe algún inconveniente que logre afectarlo, como inconvenientes de nutrición, inconvenientes de estudio, inconvenientes de interacción popular, inconvenientes de agobio y presión en la escuela o enfrentamientos con el plantel enseñante, debe accionar y, por consiguiente, es esencial comprender el origen del inconveniente. , frente lo que puede ser aconsejable charlar con el centro educativo. De forma frecuente solo observamos inconvenientes académicos y no analizamos mucho más intensamente la causa sensible tras ellos. Por poner un ejemplo: un joven que tiene inconvenientes con las relaciones sociales es muy posible que baje su desempeño académico, y los instructores y progenitores tienen que tener esto presente.
  • Tener mucho más elasticidad con los pequeños y proporcionarles su espacio. Para fomentar su motivación académica, se aconseja que, si el joven está entusiasmado en el deporte, la música o la danza, se le dé su espacio para efectuar sus aficiones, eso sí, que asimismo sostenga su deber de realizar sus obligaciones institucionales. Además de esto, hay que sostener una actitud mucho más maleable, sosteniendo el diálogo para intentar hallar resoluciones a las distintas disconformidades que logren aparecer. Los jovenes, como los mayores, precisan momento de libertad. Ellos ahora acabaron su día en el centro, precisan reposar antes de empezar sus tareas, exactamente la misma los mayores en el momento en que van del trabajo.
  • Charla de tu futuro. Este es indudablemente entre los puntos mucho más esenciales, charlar sobre los planes para el futuro del joven y buscar juntos información sobre este tema es buena forma de motivarlo. Hallar que el joven se fije objetivos a medio y largo período es buena forma de animarle, pues le va a hacer meditar en los procedimientos que se deben llevar a cabo. En esta etapa, precisan acompañamiento a fin de que logren lograr estos objetivos y impulsar relevantemente su esfuerzo y autovaloración. Fundamental: no se debe poner como válida una sola vía académica, esto es que el bachillerato y la facultad no son las únicas vías académicas probables. Es esencial trasmitir que la ESO es obligatoria, pero después hay múltiples opciones probables (por poner un ejemplo, FP). Debemos liberarlos de la enorme angustia que les genera la presión de las esperanzas que los jovenes llevan dentro.

¿Por qué razón mi hija o mi hijo no posee amigos?

Primeramente, debemos procurar contestar a esta pregunta. Para esto, es esencial entablar una charla con nuestros hijos donde tengamos la posibilidad saber las adversidades y secuelas que experimentan en sus relaciones con el resto.

Más allá de que este inconveniente puede ser bien difícil de solucionar, así sea por la confidencialidad que demandan o por nuestro miedo a su reacción, es esencial que abordemos lo que nos logren decir de forma maleable y abierta. Anteponer nuestras primeras reacciones a eso que nos dicen a una actitud comprensiva va a ser clave para el éxito.

Aburrimiento

En el momento en que el joven llega a los últimos años del período escolar, es bastante habitual que se agobie, especialmente si pasó una gran parte de su historia en esta escuela, con exactamente los mismos compañeros de clase, en exactamente la misma localidad. Este sentimiento de aburrimiento medra en el momento en que los progenitores que se quedan en el hogar prohíben a los jóvenes proceder a fiestas, salir con amigos, realizar viajes, entre otras muchas cosas.

Como joven, les podría pasar a los dos; volverse violento y reaccionar frente cualquier estímulo o ser un chaval tímido y no entender defenderse, existen algunas salvedades de jóvenes que no toman ninguno de estos caminos, no obstante en la mayor parte pasa, los 2 casos, el belicoso y el niño pasivo son consecuencia de los inconvenientes que brotaron en la vivienda en la etapa de la niñez; castigo, gritería, vanidad, sobreprotección, etcétera.

Investigar y hacer llegar

No estimar proceder a clase puede ser habitual en el momento en que nuestros pequeños se están amoldando a las clases, comenzando en un nuevo instituto o volviendo a la rutina después las vacaciones. No obstante, si observamos que este desarrollo sigue pese al paso de los días, este accionar deja de contestar a un fácil desarrollo de adaptación. Desde este instante, hay que investigar qué puede pasar a fin de que nuestro hijo no desee proceder a clase.

¿Qué ocurre si un joven no va a la escuela?

Secuelas de faltar a la escuela – ¿Qué ocurre si un niño falta a la escuela con cierta frecuencia? En el momento en que las faltas a clase son muchos altas y el ausentismo es mucho más que recurrente, acostumbran a generarse secuelas muy graves, como:

Bajo desempeño escolar y malas notas. Hábitos poco saludables. En el momento en que los jovenes faltan a la escuela, dedican su tiempo a otras ocupaciones comunmente poco saludables: consumo de substancias, malas compañías, etcétera. Poco o nulo avance de la autonomía y la compromiso. Secuelas asoladoras en su porvenir profesional e inclusive personal.

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